abril 19, 2018

CÓMO TOMAR MEJORES DECISIONES

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CÓMO TOMAR MEJORES DECISIONES banner-publicidad

En cuestión de cantidad de decisiones que los adultos tomamos todos los días, puede presumir que somos buenos en eso. Pero no lo somos, según la siguiente nota.

Se estima que un adulto toma alrededor de 35,000 decisiones remotamente a conciencia cada día. Algunos de estos son inconsecuentes. Pero otras tendrán una gran influencia en nuestra vida personal y profesional.

En la película “Dos vidas en un instante”, el personaje de Gwyneth Paltrow habría tenido una vida completamente diferente si hubiera dejado ir el tren. Si multiplicamos la cantidad de decisiones que cambiamos nuestra vida, ¿dónde debo vivir?, si ¿me caso o no?, si debo cambiar mi trabajo y demás, por el número de alternativas para cada decisión, terminamos con algo en el región de 10 millones de vidas potenciales.

Dada la cantidad de decisiones que tomamos y su importancia potencial, puede presumir que somos buenos en eso. Pero esto es una ilusión.

La capacidad de tomar buenas decisiones no es innata. Cincuenta años de investigación en el fascinante campo de la ciencia de la decisión conductual han demostrado que todos estamos sujetos a muchas trampas cognitivas y de motivación, que se conocen como sesgos.

No pienses solo en el resultado

Suele ocurrir que caemos en las tres trampas. El primero es el sesgo de resultados. Tendemos a no hacer una distinción entre el proceso de tomar una decisión y el resultado. Juzgamos la calidad de la decisión en función del resultado.

Pero en un mundo de incertidumbre, lo único que podemos controlar es el proceso.
Considera un arquero apuntando a un objetivo con un arco y una flecha. El arquero no tiene control sobre si la flecha golpea al objetivo, pero pueden controlar sus acciones; por ejemplo, pueden practicar, perfeccionar su técnica y desarrollar su experiencia competitiva.

Por supuesto, algo podría distraer al arquero, un ruido cercano, por ejemplo, y ellos se desviaran de su objetivo. Pero enfocarse en la calidad del proceso de toma de decisiones es más probable que conduzca a un buen resultado.

Considera el problema desde diferentes perspectivas

La segunda trampa más grande en la que las personas pueden caer es el “encuadre angosto”, lo que significa solo dar una respuesta parcial a la pregunta: “¿Qué problema estamos tratando de resolver? ¿Por qué? ¿Por qué ahora?

“Este es un paso crucial para tomar buenas decisiones. De hecho, Albert Einstein destacó la importancia del encuadre y, según los informes, dijo: “Si tuviera una hora para resolver un problema, pasaría 55 minutos pensando en el problema y cinco minutos pensando en soluciones”.

Todos tendemos a simplificar e interpretar la realidad en función de nuestra experiencia, formación profesional y valores personales. Cada uno de nosotros trae perspectivas únicas a un problema. Pero existe el riesgo de que adoptemos una definición estrecha del problema y descuidemos algunas características importantes.

Por ejemplo, los especialistas en recursos humanos pueden ver un problema como un problema organizacional o de personas, mientras que los ingenieros pueden ver la misma situación que un problema de sistemas o tecnología.

Evite el problema de un marco estrecho, mediante el desarrollo de una perspectiva en colaboración con otros. Esto mejorará su comprensión de la decisión / problema / oportunidad y lo ayudará a asegurarse de no perder en otras cosas.

Además, tenga en cuenta la “zona de confort”: a veces arrastramos una decisión que es estratégica y compleja a una categoría con la que estamos familiarizados, en la que podemos haber resuelto un problema en el pasado. Aplicamos el mismo razonamiento y resolvemos el problema equivocado.

Asegúrate de conocer todos tus objetivos

Finalmente, asegúrese de saber cuáles son sus objetivos cuando se tome una decisión. Se ha demostrado que a menudo generamos aproximadamente la mitad de los objetivos que luego reconocemos como relevantes para nuestra decisión.

Pregúntese: “¿Cómo se vería la solución ideal para este problema?” Esto lo ayudará a identificar las características positivas que le gustaría lograr. Luego pregúntese: “¿Cómo se vería una mala solución a este problema?” Esto lo ayudará a identificar las características negativas que le gustaría evitar o minimizar.

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