agosto 14, 2019

Cómo identificar a tu cliente con tu marca

Cómo identificar a tu cliente con tu marca

Es importante el hecho de la identificación del cliente con la marca, pues esta es el factor principal para su fidelización. Y, como es sabido, la fidelización de los clientes también genera la promoción de la empresa “de boca a boca”. Sin embargo, hay algunos puntos importantes a tener en cuenta a la hora de identificar al cliente con la marca. A veces por el “exceso de amabilidad” con el cliente se crea un tono de “desesperación”, en la cual el cliente ve como si la marca en cuestión le rogara por ser aceptada. Lo que se debe lograr, principalmente, es seducir al cliente y conseguir que este, por su propia voluntad, logre identificarse con la marca.

No a la desesperación

No son pocas las marcas que caen en ese vicio. Preparan un sinfín de campañas de descuentos, intentando captar la atención del cliente, pero con una estrategia demasiado ruidosa. “Llévese el segundo gratis”, “le regalamos un vino por venir a nuestra tienda”, “le regalamos un viaje a Hawái por cada s/. 10 soles de compra”… Si disparas a diestra y siniestra mensajes como este, tu cliente notará como que estuvieras desesperado por que prefiera tu marca, como si lo quisieras atrapar Y esto, dependiendo del caso, no termina siendo tan positivo, pues desestima la “seguridad” que tiene la empresa en su capacidad de seducir a sus clientes por la calidad de lo que ofrece.

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No a la frialdad

Al otro extremo se encuentra la excesiva frialdad con el cliente. El trato despersonalizado, como si él fuera uno más, como si la empresa fuera eso, una empresa nada más, una máquina de dinero que automatiza todo. Recuerda esto: un ser humano tiene personalidad propia y no se identificará jamás con algo sin personalidad, sin vida. Los clientes llegan a desconfiar de aquellas marcas que no representan algo vivo y dinámico, algo que no conversa con ellos, pues no sienten que puedan interrelacionar con esto. Basta solo pensar en los mensajes publicitarios de los dispositivos móviles de última generación: “el teléfono inteligente”, “el teléfono desarrollado para humanos”, “ahora podrás estar conectado a tus redes todo el día”. Todos estos mensajes implican una interrelación viva del usuario con el producto, haciendo que estos puedan identificar esa relación positiva con la marca que los fabrica.

Personalidad a la marca

Por eso, es preciso darle personalidad a la marca. Una posibilidad, ya se dijo, es a través de los mensajes en los que se relaciona el usuario con el producto o el servicio. Si esta relación es fructífera, positiva, la persona se identificará con la marca. Recuerda no solamente vender tu producto o las bondades de tu producto, debes vender por sobre todas las cosas tu marca. Es decir, que si tienes una tienda de jugos y tus jugos son deliciosos, crea mensajes que relacionen al cliente directamente con tu marca (por ejemplo: una juguería llamada “Juguito”, cuyo mensaje diga “ven y toma un Juguito”).

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Identificación con los mensajes

Más allá de lo impactante del mensaje (que pasa a ser un tema de carácter publicitario), debes lograr que dicho mensaje logre identificar al cliente. Realiza estudios acerca de qué les gusta, cómo les gusta, por qué les gusta, etc. Haz que tu producto, si bien no sea específicamente de la temática de aquello que “le gusta” a tu público, pueda guardar una relación. Por ejemplo, que una conocida marca de helados lance una campaña sobre los jóvenes incomprendidos e identifique dicho mensaje con un sabor de helado, por más que no tenga nada que ver el helado con la incomprensión hacia los jóvenes.

Internet para llegar a los clientes

Por último, puedes aprovechar aquello que está en el extrarradio de las campañas de marketing, como puede ser el aprovechar el Internet para acercarte a tus clientes. Tener una página de Facebook ayuda mucho, pues allí podrás conversar con ellos personalmente, saber qué les gusta, qué nos les gusta, qué opinan de tus nuevas propuestas, etc. Recuerda siempre que el trato a tus clientes debe ser cálido, no como si hablaras a una multitud, sino como si les hablaras personalmente, por más de que en realidad hables generalmente.

 

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