enero 23, 2019

El futuro de los empleos en la 4ta revolución industrial

El futuro de los empleos en la 4ta revolución industrial
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El mundo laboral está siendo transformado por tecnologías digitales que evolucionan rápidamente a medida que nos adentramos en lo que muchos llaman la “cuarta revolución industrial”.

La cuarta revolución industrial se ha convertido en una forma de describir un conjunto de transformaciones en curso e inminentes, que las tecnologías que están surgiendo rápidamente están trayendo o traerán a los sistemas que nos rodean. Estos afectarán muchos aspectos de la vida – trabajo incluido. Las tecnologías van desde inteligencia artificial, robótica y realidades virtuales y aumentadas hasta desarrollos en neurociencia, biología y nuevos materiales.

Con las tecnologías disruptivas que empujan las fronteras de la automatización, algunas de las ventajas comparativas que los humanos tradicionalmente han disfrutado en relación con la tecnología se están erosionando. Las computadoras y los algoritmos basados ​​en el aprendizaje han progresado más allá de la sustitución de tareas manuales repetitivas con la ejecución mecánica.

Ahora, las computadoras realizan cada vez más los patrones de reconocimiento, los diagnósticos y la comunicación de información compleja, tres actividades que antes se veían en el ámbito de las personas. Los médicos, abogados, contadores y otros profesionales calificados pueden eventualmente unirse a las filas de aquellos cuyos trabajos han sido desplazados o alterados fundamentalmente por la automatización.

¿Qué augura todo esto para el futuro del empleo? En el mercado laboral, se espera que los avances en tecnología tengan el mayor impacto en las tareas de naturaleza rutinaria. Las tareas rutinarias se encuentran en la mayoría de las ocupaciones y forman parte de muchos tipos de actividades laborales. Los ejemplos incluyen cálculos matemáticos involucrados en el análisis contable y financiero; organización y difusión de información; la ejecución física del trabajo repetitivo, como la conducción; y algunos tipos de investigación repetida, como la realizada al presentar una patente.

Al pensar en cómo la tecnología da forma al mercado laboral, una idea clave es que la automatización es tanto un sustituto como un complemento del capital humano y la inteligencia. El desafío para los trabajadores es descubrir dónde pueden agregar valor y/o realizar tareas que no pueden automatizarse.

El rápido desplazamiento de un gran número de empleos es poco probable en el corto plazo. Un informe reciente del McKinsey Global Institute estima que entre el 3 y el 14 por ciento de la fuerza laboral mundial tendrá que cambiar las categorías ocupacionales para 2030. Esto apunta a un cambio gradual.

Incluso hoy en día, cuando hay algunos conductores de camiones y operadores de autobuses, son compañías de camiones en América del Norte que luchan desesperadamente por contratar nuevos conductores. Los autos que conducen solos están llegando, pero más lentamente de lo que creen muchos entusiastas de la tecnología. Los robots ya desempeñan un papel importante en las industrias de fabricación y logística y continuarán avanzando en otros lugares.

La buena noticia es que el aumento de la automatización debería impulsar la productividad en toda la economía. Pero también puede traducirse en una reducción del empleo a tiempo completo y una presión a la baja sobre los salarios y beneficios para algunos trabajadores. Es probable que el resultado neto se amplíe entre quienes trabajan y las habilidades complementan la tecnología, en comparación con aquellos que terminan en desventaja en la era digital.

Una preocupación legítima para los formuladores de políticas es que más personas quedarán atrapadas en un ciclo descendente de empleos poco calificados y mal remunerados, con menos oportunidades de encontrar o hacer la transición a carreras que ofrezcan un ingreso decente.

Históricamente, las innovaciones tecnológicas a menudo han interrumpido industrias, modelos de negocios y empleos existentes, pero sin atenuar la demanda agregada de mano de obra. En cambio, se han desarrollado nuevas industrias y ocupaciones para reemplazar aquellas que se han reducido ante los avances tecnológicos. Sin embargo, hoy en día algunos analistas temen que la expansión de la economía digital pueda llevar a una fuerte contracción en el empleo general, ya que las máquinas y el software reemplazan cada vez más al trabajo humano.

En verdad, los economistas y los analistas de tecnología no saben cómo o exactamente en qué marco de tiempo se desarrollará la cuarta revolución industrial. Sin embargo, una fuerza laboral flexible, bien educada y adecuadamente formada será fundamental para satisfacer las demandas del mercado laboral, independientemente del ritmo al que avance la tecnología.

Para el gobierno y la industria, tiene sentido desarrollar políticas y programas para fortalecer las habilidades en demanda y mejorar la capacidad de los trabajadores para adquirir nuevas habilidades y conocimientos. En general, un mayor enfoque en la capacitación técnica también tiene sentido, ya que se necesitará gente para operar y mantener las máquinas y plataformas digitales que se espera que proliferen.

Los conocimientos, productos y servicios digitalizados generados por computadora prometen ganancias en productividad y en el nivel de vida.

Pero debemos estar atentos al riesgo de que estas tendencias dejen atrás a aquellos que no quieren o no pueden adaptarse.

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